Investigan asesinato político: Emprendería pesquisa en torno a la muerte de Santiago Mari Pesquera

José A. Delgado El Nuevo Día
28 de noviembre de 2014

WASHINGTON – Tras una reunión el martes, la familia de Santiago "Chagui" Mari Pesquera salió esperanzada de que el Departamento de Justicia de Puerto Rico emprenderá nuevas gestiones que pueden ayudar a confirmar sus sospechas de que el asesinato del hijo mayor de Juan Mari Brás no fue de la autoría exclusiva del exconvicto Henry Coira.

El encuentro se centró en el análisis de dos documentos que la familia de Mari Pesquera, asesinado el 24 de marzo de 1976 en momentos en que existían amenazas contra la vida de su padre, considera contienen información clave.

SABÍAN DE LAS AMENAZAS.
Por un lado, en una carta del entonces director del FBI de San Juan, Warren C. deBrueys , con fecha del 2 de enero de 1976, identifica a dos agentes de esa oficina federal – Arturo Rivera y Donald Huppert-, que conocían de las amenazas de muerte en contra de Mari Brás, tres meses antes del asesinato de Mari Pesquera.

La familia dio con la carta, dirigida al entonces superintendente de la Policía, Astol Calero, en el proceso de escanear los expedientes confeccionados por la Uniformada puertorriqueña y el FBI sobre la persecución en contra de Mari Brás, quien aquel momento era candidato a gobernador de Puerto Rico y secretario general del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP).

POLICÍA PIDE NO REVELEN DATOS.
Mientras, un memorando del FBI del 26 de marzo de 1976 revela que dos días después de la muerte de "Chagui" Mari Pesquera - solo 24 horas después de encontrado el cadáver-, la Policía de Puerto Rico ya le pedía al gobierno federal que no hiciera disponibles a través de la ley federal de libertad de información (FOIA) documentos referentes a ese crimen.

REUNIÓN POSITIVA.
Ese informe ya había sido discutido públicamente, pero hasta el martes no estaba en manos del Departamento de Justicia.

"Fue una reunión positiva", dijo sa Mari Pesquera, hermana de "Chagui" Mari Pesquera e hija de Mari Brás, en torno a la conversación del martes con el secretario de Justicia, César Miranda, y el fiscal Pedro Tomás Berríos Lara, entre otros funcionarios.

De parte de la familia asistieron Rosa Mari Pesquera, su hermana Mari Mari Narváez y su primo Héctor Pesquera Sevillano, copresidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH).

La reunión había quedado en el aire la semana pasada. Pero, tras la publicación el lunes de un reportaje en El Nuevo Día sobre el hallazgo del documento el 2 de enero de 1976 con los nombres de los agentes del FBI que tuvieron conocimiento de una amenaza de muerte de parte de grupos de la extrema derecha cubana en contra de Mari Brás, el encuentro volvió a ser colocado en la agenda del secretario Miranda.

ASESINO NO ACTUÓ SOLO.
Desde hace unos días, la familia de Chagui Mari Pesquera le había enviado la carta con los nombres de los agentes al fiscal Berríos Lara, con la idea de ayudar al Departamento de Justicia a profundizar la investigación en torno a la posibilidad de que Coira -el autor de los disparos-, no actuó solo y que el asesinato del hijo de Mari Brás fue político.

El martes, sin embargo, fue la primera vez que la dirección del Departamento de Justicia vio el memorando del FBI en el que se menciona la petición de la Policía de Puerto Rico para mantener confidencial todo documento referente al asesinato de "Chagui" Mari Pesquera.

"Van a hacer gestiones", manifestó Rosa Mari Pesquera, como portavoz del Comité por la Verdad y la Justicia.

VÍNCULO CON OTRA MUERTE.
En 2009, la familia de Mari Brás dio con un documento del FBI que indica que por lo menos desde 1975 el FBI, sin informárselo al histórico dirigente socialista, conoció de amenazas de muerte en su contra de parte de grupos cubanos de extrema derecha que también han sido vinculadas con el asesinato del empresario cubano Carlos Muñiz Varela, ocurrido el 28 de abril de 1979.

Rosa Mari Pesquera destacó que el fiscal Berríos Lara, asignado al caso, entiende las circunstancias políticas del momento en que ocurrió el asesinato de su hermano, lo que contrasta, piensa, con la experiencia que tuvieron con otros fiscales.