Chagui

Por Manrique Cabrera
Columna Coscorrones, periódico Claridad
31 de marzo de 1976

En la dureza de esta hora tan solo un nomhre cabe y su recuerdo: Chagui Mati Pesquera. Lo demás aguarda o casi sobra. Incluso todas las palabras que quisiéramos movilizar contra ese nudo en la garganta de casi todo Puerto Rico se obstinan hacia el nombre de Chaguin que ya está en todos los cielos con su limpieza impar enarbolando cuantos caminos se aprestan a nacer. Porque esa es la hora. la difícil hora en que la que la más pura de las sangres, la inocente, acaba de ser sacrificada para limpiar la nuestra. Es decir, ante la mole de un misterio estamos: el sufrimiento que solo al justo toca cumplir para que sea la semilla... y el surco. . . y el vuelo con horizontes cuyas frentes se han layado la noche que a todos los asedia y enmudece. Si, hablo de esa noche que como costra se suele ir adueñando del espíritu; agarrándole hasta latidos mínimos de vida aventurada. Estamos, en fin, al borde, digo, vísperas, de un nacimiento sin final puertorriqueño. Pero ¡que difícil amasijo de amarguras, heridas y contradicciones! Es como si lo monstruoso de pronto se nos convirtiera en animal doméstico. Y la palabra nacimiento fuera tan solo llanto a pie y descalzo. A esta hora nuestras redes, no importa el mar ni cuantas veces vayan, nos regresan vacías. ¿Por qué precisamente este casi prodigio juvenil en quien se daban cita las más altas expresiones de espíritu capaces de ennoblecer a una criatura humana? ¿Por qué, por qué tenía que ser precisamente éste: el ausente de todas las culpas; el primero en la hora de toda dación alegre y generosa?.

Tal vez nos quede solo el preguntar, como único fiel puente que nos pueda llevar hacia la clara voz de este silencio, amortajado, duro, sin salida. ¿Desde cuándo se le había designado y por quién o quiénes como la víctima propiciatoria? ¿Será posible (¡horroriza meramente pensarlo!) que el ejecutor haya sido también elegido y "preparado", "¡educado!" muy anticipadamente como quien articula una larga y hasta múltiple coartada? Francamente, el tipo que ya emerge con las manos manchadas por el crimen ¿no recuerda acaso hasta en detalles a ese prototipo del asesino tradicional de grandes crímenes en la escena norteamericana? Conste que nadie todavía ha repetido el verso de Palés: "con sello y marca de fábrica".

En otra ocasión he dicho que "el consuelo es un árbol tan gris y como ausente". Pero ahora no se trata exactamente de eso. Esto no lo ha hecho Puerto Rico. Jamás lo haría sin dejar de ser lo que realmente ha sido y sigue siendo. Basta la reacción de pueblo adentro al nivel de la hora. En esta Isla nuestra pese a todas las adversidades —y son muchas— que nos rondan y muerden, nos queda todavía segura habitación para toda grandeza. La defenderemos.

Ante el monstruoso crimen toca principalmente a la juventud de la Patria levantar con el máximo esfuerzo la bandera unitaria que acaba de nacer y lanzarse a compartir con todo nuestro pueblo aquel grande y puro corazón que sigue con nosotros y se llama CHAGUIN MARl PESQUERA.